29 de Julio, 2009

Despedida de un amigo
 






Amigos, he reflexionado varios días sobre la partida de Coke y creo que no podía dejar de expresar mi sentimiento de ausencia, por todo lo que él significaba para mí. Ya he contado que fue Coke y Pilar quienes nos invitaron a participar del Movimiento Marianista. Ellos nos dieron este gran regalo y solo tengo palabras de agradecimiento.

He escrito algo sencillo pero de corazón y quiero compartirlo con Uds.

Es probable que también más de alguien se sienta identificado con lo que ahí expreso.

El siempre cantaba Danos un corazón Grande para amar, se la escuche incontables ocasiones, y siempre que la oía por ahí me acordaba de Jorge y se me venía inmediatamente una sonrisa al acordarme el empeño que le ponía a esta canción.

"Danos un corazón, grande para amar,
Me parece estar escuchando su voz inconfundible, con la entonación y fuerza que el daba a su cantar. Existen canciones que uno las identifica con determinadas personas y para mi ésta pertenecía al Coke, corría por sus venas, le salía por su piel.

Danos un corazón, fuerte para luchar.
El permanentemente la interpretaba casi en toda ocasión, como sabiendo que las cosas no iban a ser fáciles, que para avanzar en este camino de fe hay que trabajar mucho, desprenderse de tantas cosas, postergar otras y al final también luchó por su vida, no por que la perdía, sino por su familia, no quería verlos tristes.

Hombres nuevos creadores de la Historia, constructores de nueva humanidad, hombres nuevos que viven la existencia, como riesgo de un largo caminar.
Jorge, sentía que la Comunidades Laicas Marianistas tienen como misión ser hombre nuevos, constructores, aliados a María. No sólo lo dijo, sino que lo vivió como ejemplo real de entrega, muchos nos miramos en él y lo seguimos. Nos decía con su canto.. ¡Sí, se puede! Solo hay que intentarlo.

Hombres nuevos luchando en esperanza, caminantes sedientos de verdad, hombres nuevos sin frenos ni cadenas, hombres libres que exigen libertad.
Nos dejaste la esperanza, trataremos beber de la verdad, y algún día seremos libres como tú ya eres libre. Nos acompañas sin las cadenas de tu enfermedad, de tu cuerpo cansado, nos alientas a seguir formándonos como hombres nuevos y libres para elegir a Dios como único camino posible.

Hombres nuevos amando sin fronteras, por encima de razas y lugar, hombres nuevos al lado de los pobres, compartiendo con ellos techo y pan.
Siempre apreciamos de ti la sencillez, la amabilidad, tu disposición, no recuerdo escuchar de ti negarte a participar en lo que te pidieran. El Amor a Jesús, a María, a tu familia y a los hermanos del Movimiento Marianista escapaba por tu sonrisa limpia. La vida para ti fue compartir tu tiempo y darte a los demás como pan lleno de Fe. En verdad amaste sin fronteras y en todo lugar.

Tal como cantaste, ahora y desde el cielo, Danos un corazón, grande para amar, Danos un corazón, fuerte para luchar."

Coke, tengo la esperanza que algún día nos volveremos a ver,

Que María te acompañe por siempre

José Alarcón

Santiago, julio 28 de 2009