03 de Noviembre, 2009

TESTIMONIO PEREGRINACIÓN AL SANTUARIO DE SANTA TERESA DE LOS ANDES
 






Son las 4:30 de la mañana, y con mi hermano estamos en Gran Avenida esperando un bus del Transantiago, que nos lleve al frontis del Instituto Miguel León Prado. Luego de un rato, milagrosamente pasa. En el camino se ven jóvenes saliendo de los clubes nocturnos, adultos madrugadores que van a sus trabajos, y extrañamente una gran cantidad de jóvenes reunidos en los exteriores de cada una de las iglesias, algo muy raro para un sábado en la mañana.

Es que es hay una buena razón para que ellos y nosotros hayamos dejado la comodidad de nuestra de cama, hoy es el día de la caminata a Los Andes.

En las afueras del colegio nos congregamos alumnos, los que pertenecen a Faustino, los que van con su comunidad de Confirmación, y los que simplemente deseban caminar. También llegaron unos pocos exalumnos como yo, y cuantos papás motivados. Todos con las ganas de caminar de llegar al Santuario a hacer oración.

En el momento que nos dieron la partida, nos tratamos de comunicar con nuestros amigos de los otros colegios, y la gente del Parroquial nos esperó en el camino.

Así todos juntos caminamos, cantamos, reímos, oramos y caminamos más. Fueron 27 km en los que en cada una de las estaciones se nos invitaba a ser luz, luz en nuestra familia, en la creación en nuestra comunidad. Ser esa LUZ DE CRISTO PARA EL MUNDO (como decía el lema de la caminata) que nuestra sociedad necesita, tomando por ejemplo a sor Teresa y a muchos otros. Tuvimos la oportunidad de encontrarnos de modo personal con el Señor, de conversar con él, de poner la caminata como ofrenda, de compartir con muchos otros jóvenes motivados y con ganas que desean trabajar para hacer este mundo un lugar mejor a la luz del Evangelio.

Llegando allá nos reunimos con nuestros amigos que se encontraban trabajando para el equipo de servicio, también con nuestros compañeros de Santa María e incluso pudimos estar con la gente de Linares que había ido y que hace mucho tiempo que no veíamos.

Al final de la tarde nos dirigimos a la explanada para poder vivir la misa, en esa Comunión con el Señor pudimos culminar y darle sentido a todo nuestro caminar, ya que sólo caminando al lado de Él es de dónde obtendremos las fuerzas, las ganas y la sabiduría para poder ser gestores de una nueva sociedad, más humana, respetuosa y llena de amor.

 

Carmen Paz Sepúlveda
Movimiento Faustino
CLM Rama Joven




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