28 de Diciembre, 2016

Libro del p. Luis Casalá: "¿Qué Vida Consagrada tiene futuro?"
 





El padre Luis Casalá SM nos ofrece una de sus últimas publicaciones, descargable al final de esta publicación. A continuación, algunas palabras del sacerdote sobre su nuevo libro:


Mis hermanos y hermanas religiosos, mis compañeros de aventura en esta audaz andanza tras las huellas de Jesús, están muchas veces desorientados y abatidos. No es que yo esté mucho más orientado que ellos y ellas. Simplemente intento vivir con dignidad y honestidad – o morir de igual manera – esta aventura apasionante, este modo tan especial, radical, extraño, de vivir el Evangelio. Y me siento llamado a compartir aquello que voy reflexionando, meditando y descubriendo a lo largo de esta andadura. Por tanto, es bueno que se diga claramente desde el principio, estas reflexiones surgen desde el camino. No desde los libros y documentos. Brotan de la vida y del deseo de que esta vida sea mejor, más fecunda, más humana y humanizante, más constructora y posibilitadora del Reino.

Están desorientados y perplejos porque los esfuerzos que se han hecho para revitalizar la Vida Consagrada parecen no tener éxito. Somos menos y nos hacemos cada vez más mayores. Y nos sigue doliendo que buenos compañeros y compañeras de camino busquen otros rumbos y nos abandonen. Sigue siendo un problema la fidelidad, sigue siendo un problema lograr que la calidad de vida de nuestras comunidades sea mejor. Y no es tan fácil como pensábamos trasmitir nuestro carisma a los laicos y vivirlo con ellos.

El individualismo campea entre nosotros, ni más ni menos que en el conjunto de la sociedad. La calidad de nuestra vida de oración no nos satisface y nos desbordan los compromisos. Estamos cansados. No nos resulta fácil imaginar dónde y cómo se formarían las nuevas vocaciones por las que rezamos, tal vez sin mucha convicción; ni cómo podrían hoy sobrevivir los jóvenes entre nosotros.

Para colmo algunas “nuevas” formas de Vida Consagrada parece que están floreciendo. Con estilos tradicionales, hábitos extraños, uniformidades sospechosas, devociones y prácticas piadosas que poco nos dicen a nosotros que hemos sido formados en el espíritu del concilio Vaticano II. Pero no podemos dejar de admirar su entusiasmo, su entrega a la misión, muchas veces asumiendo misiones en fronteras existenciales y riesgosas, su espíritu comunitario y alegre, y su fe sencilla y popular. Desde luego que nos hacen pensar.

De todas maneras muchos de nosotros y nosotras no quisiéramos ser así para pagar el precio de tener vocaciones. No quisiéramos volver a la Vida Consagrada que dejamos atrás y que tanto nos costó renovar. No cambiaríamos hoy nuestra fe en el Jesús de los Evangelios para volver a las devociones del pasado y al Jesús que nos enseñaron en el catecismo. No estaríamos dispuestos a renunciar a nuestra conciencia para regar un palo seco. Ni tampoco nos someteríamos a horarios rígidos porque “la campana es la voz de Dios”. Ni permitiríamos que abran nuestra correspondencia. Ni toleraríamos dejar de asistir a nuestra familia, o dejar de ir al entierro de nuestros padres. No volveríamos atrás.

Más aún: muchos de nosotros y nosotras estamos contentos y satisfechos con nuestra vida. No dejaríamos este camino, ni renunciaríamos a nuestras opciones existenciales aunque se derrumbaran las instituciones a las que pertenecemos. Jesús nos ha enamorado. La pasión por el Reino permanece viva en nosotros. Nos sigue ilusionando entregar la vida por los jóvenes, por los pobres, por los últimos. Seguimos creyendo que otra Vida Religiosa es posible, que otra Iglesia es posible, que otro mundo es posible.

Las reflexiones que siguen son provisorias. Está bien que así sea. Es lo que hay hoy. Es hasta donde llega hoy mi pensamiento y mis intuiciones. Y así las ofrezco, con sencillez y humildad, como aportes para pensar y para discernir personalmente y en comunidad. Algunos de los capítulos de este libro han sido ya publicados. Pero la mayoría de estas páginas son inéditas. He optado por compartir estas páginas por la WEB. Es un modo de sembrar palabras que pueden alcanzar a todos y ser más libres, y llegar más lejos que las que quedan atrapadas en un libro, y quedan atadas a los derechos del autor o de una editorial.

Elegí algunos temas que me parecen importantes o urgentes. Y ofrezco algunas pistas, preguntas, para trabajarlos después de su lectura y meditación. Los capítulos son bastante independientes, aunque haya cierta lógica en el orden de los mismos. Cada uno, cada comunidad, puede elegir comenzar por uno o por otro, en función de sus propias necesidades y de los desafíos que afronte.

Finalmente: estoy convencido que nada de esto servirá si no pasa por la oración. No salvarán al mundo y a la Vida Consagrada las buenas ideas. Sólo habrá futuro si revivimos la experiencia de Dios que nos puso en camino y la experiencia de Dios de nuestras Madres y Padres Fundadores. Esto es: el carisma que intentamos vivir en Iglesia y ofrecer a la Iglesia como modo de vida evangélico.


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